¿Existe Dios?
Ya desde la antigua Grecia, filósofos como Protágoras han puesto en tela de juicio la existencia de un ser omnipotente, omnisciente y omnipresente, que llamamos Dios. Sin embargo, el debate al respecto ha motivado muchos de los escritos de grandes personajes de la historia de la Filosofía. Pese a que los términos de la pregunta han cambiado con el pasar de los siglos, pasando de un ser que impone su férrea moral a los mortales, a un demiurgo cuyo mérito y motivo de loa es haber creado el universo en que nos encontramos.
A medida que la concepción de la divinidad ha variado en toda la historia de la filosofía, muchos pensadores han ido planteando diferentes argumentos para justificar (o desmentir) la existencia de Dios. A continuación propongo al lector no solo un breve repaso de los que ya conocerá con el libro de Historia de la Filosofía de 2º de Bachiller, sino también otros interesantes razonamientos de intelectuales de la Ilustración o de la Escolástica.
- El argumento ontológico de San Anselmo de Canterbury, que establece que la propia concepción del ser más perfecto, Dios, ya implica que este existe, pues un ser así no podría ''permitirse'' la imperfección de no existir. Caeríamos en contradicción al afirmar que Dios no existe, pues el no existir sería una imperfección de un ser perfecto, una oración sin sentido. Descartes apoyaría este argumento posteriormente.
- Kant criticaría posteriormente el argumento ontológico. Atacó la semántica de la oración, puesto que afirmaba que la existencia no era una propiedad de los conceptos ni de los objetos: decir que Dios existe, siendo este un ser existente, es una simple redundancia y no aporta información sobre nada.
- Otros filósofos, como Gaunilón, se tomaron la crítica a San Anselmo de otra manera. Gaunilón no entiende por qué la mera concepción de algo perfecto implicaría su existencia. Si ese fuera el caso, podríamos imaginarnos una isla perfecta y, según la lógica de San Anselmo, esta habría de existir necesariamente.
- Las cinco vías a favor de la existencia de Dios, de Tomás de Aquino. Se observa en ellas que el canónico rescata gran parte de la filosofía de Aristóteles, en oposición a San Agustín de Hipona.
1. La vía del movimiento, que reafirma la concepción aristotélica de que lo que se mueve, lo hace por otro agente que también se mueve. Así se formaría una cadena infinita de motores que mueven a otros hasta encontrarnos con el llamado primer motor, inmóvil pero creador del movimiento. Ese es, según Santo Tomás, Dios.
2. La vía de la causa eficiente, que explica que todo cuanto existe procede de algo, su causa, cuyo efecto es el objeto en cuestión. Así pues, la botella existe porque la ha fabricado el vidriero, el vidriero porque lo han engendrado sus padres, y así infinitamente. Esto no lleva sino a deducir que existe un ser que no procede de ningún otro, pero posee la facultad de crear dichos seres. Él es Dios.
3. La vía de la contingencia y la necesidad, que observa que los seres como nosotros podemos existir o no existir, pero el mundo a nuestro alrededor seguirá funcionando, lo que nos convierte en seres contingentes. Si todos somos contingentes, es decir, que nuestra existencia no altera nada y es finita, lo que nos haría plantearnos que hubo un momento en que ningún ser contingente existió, ¿cómo se pasó de esto, el no-ser, al ser? Tiene pues que haber forzosamente un ser necesario, eterno, cuya existencia no dependa del resto de seres, que es Dios.
4. La vía de los grados de perfección, que entiende que todo ser posee una serie de atributos en mayor o menor medida. Una pared puede ser más sólida o más débil, un hombre más bondadoso o más vil... Que seamos capaces de establecer una gradación para dichos adjetivos implica que existe un ser, Dios, con todos los atributos en su máximo grado.
5. La vía de la finalidad, que declara que todo objeto tiene un fin para el que existe, como el hacha cuyo objetivo es cortar la madera o el cincel esculpir estatuas. Sin embargo, dichas herramientas necesitan un ser, como el humano, para manejarlas, es decir, que los seres inertes no pueden darse fin a sí mismos sino que han de ser manejados por una inteligencia superior. Lo mismo cabría esperar de nosotros, los hombres, que necesitamos de Dios para que nos guíe y conduzca hacia nuestra finalidad.
- El ya citado Kant, pese a criticar el argumento ontológico, no negaba que existiera Dios. Este filósofo entendía la divinidad como la fuente de toda moralidad. Esta última no sería posible sin un dios, nos sería imposible discernir entre lo que está bien y lo que está mal, y dicha moralidad no podría existir accidentalmente. El fin de este argumento era afirmar que todo pensamiento moral requeriría que los individuos supusieran la existencia de Dios. A su razonamiento se lo conoce como argumento moral.
- Nietzsche criticaría con dureza este último argumento y a la fe en general. Afirmaría que Dios es un mero constructo de lo que Europa veía como la Verdad y el Bien. Sin embargo, esos pilares se están derrumbando en la sociedad del Viejo Continente, que está adquiriendo un ambiente nihilista. Nietzsche lo dejó claro con su famosa frase ''Dios ha muerto''.
- Finalmente, citaré la curiosa opinión del filósofo y matemático francés Pascal. Él no quiso probar lógicamente que Dios existía o no, sino que se gobernaba por un pensamiento: Creer en Dios era lo más conveniente. Si este existe, confiar en él te asegurará una vida eterna, mientras que te condenará al castigo eterno si no has creído en él. Si no existiera, daría igual creer o no, por lo que lo mejor es tener fe, puesto que en el mejor de los casos te asegurará una eterna dicha mientras que en el peor, te dejará igual que en el mejor de los casos siendo ateo.
A raíz de los avances científicos, la Filosofía se ha ido alejando del concepto de divinidad para focalizarse más en la reflexión sobre el propio saber, aunque teorías como la del Big Bang han dejado la puerta abierta a la existencia de una entidad anterior al propio espacio y tiempo, la cual desafiaría los límites de lo que ciencias como la Física pueden estudiar.
FUENTES
El argumento ontológico | La guía de Filosofía (laguia2000.com)
Buena entrada Daniel, aunque echo en falta una conclusión personal. Saludos
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