¿Existe el libre albedrío?
Con frecuencia mencionamos en nuestras más mundanas conversaciones el poder del destino o las azarosas tesituras a las que nos aboca la suerte. Si refinamos un poco la pregunta, la podemos plantear en los siguientes términos: ¿soy realmente libre de tomar mis propias decisiones o hay una fuerza externa, inevitable, que me predestina a realizar lo que ya está escrito? ¿Existe el destino y mis actos son predecibles o realmente puedo hacer lo que es mi voluntad, es decir, que tengo libre albedrío? De repente, nos vemos cuestionándonos acerca de posturas filosóficas tan complejas como el determinismo, y pese a que sintetizar toda una escuela filosófica en la extensión de este texto es imposible, es a mi juicio lícito intentar una superficial crítica a ella. Desde la invención de la llamada nueva ciencia, el debate se centró en torno a un determinismo no impuesto por Dios, sino por las propias leyes científicas. A medida que dicho conocimiento ha ido avanzando a través de los siglos, ha que...